Preparación física
Cualquier entrenador que quiera llevar a cabo la preparación
de un deportista, previamente debe realizar una planificación o programación de
lo que quiere hacer, analizando cuidadosamente cada uno de los elementos que
posteriormente van a intervenir en el proceso de entrenamiento. Todo debe
quedar reflejado en un plan o programa que debemos intentar llevar a cabo con
el menor número posible de variaciones e improvisaciones. El programa debe
prever horarios de entrenamientos, ciclos, microciclos, materiales, métodos de
entrenamiento, evaluaciones, calendario de competiciones, instalaciones, etc.
La planificación no significa que, en un momento dado, por causas de fuerza
mayor no podamos modificar ligeramente nuestro plan.
La periodización anual, en cuanto a su estructura normal de
ciclos de rendimiento, no es necesaria realizarla en edades tempranas (hasta
los 12 años aproximadamente), ya que el objetivo no es alcanzar un máximo
rendimiento en las competiciones, sino una evolución racional y armónica del
jugador. Además de esto, los periodos de ausencia de los niños son largos
debido a las vacaciones, enfermedades, etc. En estas edades el número de
competiciones debería ser mínimo y su orientación debería ser lúdica y
educativa.
Según Mestre (1995), planificar es prever con suficiente
anticipación los hechos y las acciones, de forma que su acometida se efectúe de
manera sistemática y racional, acorde a las necesidades y posibilidades reales,
con aprovechamiento pleno de los recursos disponibles en el momento y
previsibles en el futuro.
• Racionalización de las
estructuras intermedias.
• Elección de medios de
trabajo.
• Distribución de las cargas de
entrenamiento.
• Puesta en acción del plan.
Para realizar correctamente una
programación del entrenamiento de tenis, tanto en el aspecto de la preparación
física, como en el técnico, táctico o psicológico, ya que en ningún caso deben
ir separados, considero que se deben tener en cuenta los siguientes factores:
1. Análisis del esfuerzo que se
produce en un partido de tenis (características de las carreras y
desplazamientos que se realizan; tipo de movimiento, intensidad y cantidad de
los golpes realizados; tiempos de trabajo y de descanso).
2. Análisis previo de la
situación. (Antecedentes de los jugadores, rendimiento de la temporada
anterior, recursos de los que disponemos.)
3. Evaluación inicial del
deportista. (Características físicas de nuestros jugadores, para orientar su
preparación física)
4. Establecer objetivos. (Que
sean útiles, claros y concretos. Que sean accesibles y ajustados a la situación
real. Que puedan medirse.)
5. Calendario de competiciones.
(Tener en cuenta que es un calendario diferente al de otros deportes, en el que
se compite prácticamente durante todo el año.)
6. Periodización de la
temporada. (Dividir la temporada en mesociclos, macrociclos y microciclos)
7. Seleccionar los sistemas de
entrenamiento. (Seleccionar aquellos sistemas que resulten más adecuados en
función de las características de nuestros jugadores y de aquello que queramos
desarrollar: Resistencia, fuerza, velocidad, agilidad, flexibilidad)
8. Distribución y magnitud de
las cargas. (Decidir el orden en el que vamos a aplicar los sistemas y la
magnitud de las cargas que vamos a utilizar: volumen, intensidad, densidad…)
9. Evaluaciones de control.
(Introducir mecanismos de control para saber si lo que estamos haciendo es
correcto o no, así poder rectificar los errores cometidos.)
Lesiones más frecuentes
A diferencia de otros deportes como el fútbol,
las lesiones en el tenis no se generan por el contacto físico directo
con otros jugadores, sino por el intenso entrenamiento, el contacto con los
materiales y por tratarse de una práctica de impacto para las rodillas y
tobillos. Es por esto que un buen entrenamiento y el asesoramiento
médico son fundamentales para hacer que el cuerpo del tenista esté en
las mejores condiciones posibles y de esta forma evitar posibles lesiones.
El codo de
tenista es posiblemente una de las lesiones más conocidas y
populares en este deporte. Conocida médicamente como epicondilitis, afecta a
los radiales ubicados en la cara externa del codo, se produce normalmente
debido a los microtraumatismos que surgen cuando el tenista golpea la pelota
con la raqueta. Elementos como el brazo del tenista, su técnica y la tensión de
las cuerdas de la raqueta influyen en la aparición del codo de tenista.
Los problemas
en los hombros son también comunes, en especial las lesiones o
tendinitis en el manguito de los rotadores que se encarga de la rotación de
nuestros brazos. Este grupo de cuatro músculos puede sufrir molestias debido al
movimiento de rotación del brazo por encima de la cabeza, que se realiza de
forma repetida en el tenis. Este tipo de lesión podría terminar con una ruptura
del tendón si no es atendida y monitoreada a tiempo.
El tenis es un deporte en extremo rápido e intenso por lo
que un mal movimiento puede traer consigo una lesión habitual: el esguince de tobillo,
siendo el ligamento lateral externo el más afectado comúnmente.
Debido a la dinámica del deporte la espalda es una zona que
trabaja mucho, por ello las molestias lumbares son comunes también entre los
jugadores de tenis. La tendinitis
en la rodilla es también una lesión habitual.
Para evitar sufrir lesiones en el tenis es
importante seguir un riguroso entrenamiento que permita que todos los músculos
involucrados, en especial aquellos que más trabajan, estén a tono y listos para
todo el esfuerzo que representa la práctica. Pero además en el caso de
jugadores semi-profesionales y profesionales es vital el seguimiento y asesoramiento médico para
controlar que el cuerpo se encuentre en perfecto estado.
Prevención de lesiones
La asimetría funcional que se genera al ser un deporte asimétrico no
necesariamente debe ocasionar problemas, sin embargo es importante un
entrenamiento que equilibre esta diferencia lateral. La prevención empieza con
la corrección de la técnica deportiva. Asimismo el material adaptado a nuestras
cualidades físicas (tamaño del puño, tensión de cuerdas, etc.) es un aspecto
decisivo en la prevención de las lesiones en el tenis. Reforzar la musculatura
abdominal y lumbar permitirá minimizar los problemas lumbares y ayudará a la
buena dinámica de juego. Retrasar la fatiga con una buena estrategia de
nutrición e hidratación, tanto en el entrenamiento como en la competición, es
también importante para la prevención.
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